Tienda de la Revista Mongolia

Número 60

Carles estará en Bélgica, pero habita permanentemente en nuestros corazones mongoles, mientras sus consejeros han sido encarcelados en una nueva demostración de la calidad del Estado de Derecho en España. Es el indiscutible protagonista de nuestras dos portadas. En la primera, le vemos metido en el chocolate de Bruselas en el que se ve enfangado. Sin tropezones, salvo con un poco de sabor a menta, propio de los bombones, ahí anda metido el buen hombre. ¿Regresará? ¿Se quedará de compras de buen marisco? Veremos. 

En la segunda portada, Puigdemont aparece como un Pokémon GO, dispuesto a que la Audiencia Nacional le atrape con sus móviles o la Interpol. No sabemos si conseguirán atraparlo antes de que se esconda en otro lugar más adecuado, como algún país latinoamericano o se esconda en una embajada de Londres, al estilo de su amigo Assange. Veremos, parte dos. 

El número se completa con gran cantidad de chifladuras, como una versión mariguanera de ‘No woman, no cry’, una completa cobertura del kilombo catalán, un recuerdo al muerto ese del 20N o ​un súper póster central torero para personalizar con tu nombre, colgar en tu habitación o envolver el pescado del Día. 

El Reality de noviembre analiza a la prensa salvapatrias desde una perspectiva histórica. Al lado de Unamuno, vamos viendo cómo las cabeceras españolistas, es decir, todas las cabeceras de Madrid, están dejando casi como a un moderado a Mariano Rajoy con su exigencia de mano dura con Cataluña. Y al frente del batallón, Juan Luis Cebrián, que ha aprovechado la ocasión por blindarse como responsable editorial de El País con el apoyo de Soraya Sáenz de Santamaría. Además, contamos las últimas novedades de nuestro juicio contra Ortega Cano, la simbología detrás de los retratos de Felipe VI boca abajo, continuamos la historia de la Iglesia católica en España o cerramos con nuestros breves, que volverán a hacer daño a alguno. 

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