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Número 30

El abuso de la religión es un comportamiento que se puede prevenir. Sin embargo, los efectos prolongados de la religión en el cerebro pueden llevar al seminario o a sitios peores, como las peregrinaciones a la Meca, las circuncisiones infantiles o ¡al Vaticano! Para cualquier persona adicta a la religión, la necesidad compulsiva de orar, establecer supersticiones sin sentido o tratar de establecer leyes morales para otras personas puede ser abrumadora, afectando todos los aspectos de su vida y la de su familia.

La religión puede tener serias consecuencias para el futuro, tanto de un joven como de un adulto, porque puede alterar la manera cómo funciona el cerebro y causar otras consecuencias médicas graves, como una percepción irreal del mundo, con resucitados o profetas sin cara. El exceso de religión puede impedir que su hijo se desempeñe bien en la escuela.

Nuestro número de febrero propone la mejor terapia contra la religión: reírse de ella. Además, incluye la segunda parte de nuestro calendario benéfico para el Pequeño Nicolás y muchas más sorpresas. Di no a la religión. Di sí a la vida real.

En nuestro Reality News os encontraréis con la historia de una contradicción: mientras muchos de nuestros líderes políticos se enfundaban el lema “Je suis Charlie”, Amnistía Internacional advertía de un recorte excepcional de las libertades en nuestro país. Asimismo, hablamos de dos temas candentes: el sometimiento de las grandes cabeceras al Banco Santander, que “okupó” sus portadas un día, y la tertuliana favorita del PP, Arenales Serrano, epicentro de la trama Gürtel. Además, no pueden faltar nuestros habituales breves.